Enredando por internet nos hemos topado con un post que nos ha parecido muy curioso, tanto, que nos han entrado ganas de ir a por acuarelas y ponernos de pintura como niños. Es de la magnífica Jeannina Blanco y nos lo cuenta en su blog Artblanco.com

Hace unos días me preguntaron por qué es bueno pintar y cuales serían las razones para que una persona adulta considere tomar clases de pintura como una actividad positiva en su vida. Me pareció interesante la pregunta y un excelente tema para este blog. 


¡Se pensaría que la razón inmediata es porque da placer, al menos por eso yo lo hago! Poder hacer lo que uno quiere genera una gran satisfacción.

Meditando en ello y desde luego investigándolo desde un ángulo psicológico, social y médico desde otras fuentes, en realidad los beneficios son muchos para el cuerpo físico, mental y espiritual y son casi los mismos para niños como para adultos. Pero como yo enseño a adultos y a adolescentes los voy a resumir de la siguiente forma:

1. Comunicación
El arte nos humaniza, nos ayuda a comunicarnos en un lenguaje diferente y personal, lo cual representa un gran beneficio para todos y poderosamente para personas que sufren condiciones relacionadas con la falta de comunicación y de expresión, tales como la timidez, el autismo y ciertas discapacidades.

2. Terapia
Pintar es una actividad individual, aún en un taller, clase virtual o grupo de pintura al aire libre, el estudiante entra en un mundo propio, lleno de posibilidades, la estimulación de su parte creativa le permite aislarse positivamente de la realidad, lo cual genera un descanso mental que disminuye el estrés y genera sentimientos de felicidad y relajación. Excelente para cualquiera, particularmente para personas con problemas de agresividad y nerviosismo.

3. Autoestima
En un ambiente no competitivo y relajado (esto depende del instructor) donde el estudiante pueda realizar crecientes logros personales, le ayuda a fortalecer su autoestima e individualidad. Particularmente importante para personas con problemas de co dependencia, traumas y adultos mayores que requieren de actividades que les eleve el autoestima y les haga valer su autonomía.

4. Motricidad y sanación temporal
Quien dedica varias horas a pintar o a crear, entra en una zona más pura, en un estado de concentración muy marcado, se borra el entorno y el tiempo transcurre sin darnos cuenta, los dolores físicos desaparecen y es como entrar en otra dimensión sin abandonar el cuerpo. Este estado de concentración avanzado se llama Alpha y ha sido objeto de estudios e investigaciones que son muy conocidas en la actualidad. Durante el estado Alpha una parte del cerebro está consciente y la otra hace surgir el inconsciente, hay mayor creación porque la energía pura se transmite a lo que se está creando y pueden pasar horas sin sentir fatiga ni dolores o padecimientos (a diferencia de otras actividades). Es el mismo estado que se puede conseguir a través de la oración, la meditación, la música, la aromaterapia y el enamoramiento, incluyendo el orgasmo. Casos de milagrosa curación temporal de artritis se han visto en pintores y músicos que durante este estado logran mover sus manos atrofiadas o no sentir dolor alguno mientras crean o ejecutan, los pintores Renoir y Gauguin y el músico Andrés Segovia son ejemplos claros de esto. 
Aprender a sostener y a manejar el pincel y el lápiz ayuda a regular los movimientos de la mano y a estimular conexiones cerebrales mientras se desarrolla una habilidad. En adultos mayores la pintura les ayuda a fortalecer su motricidad fina.

5. Salud mental 
La pintura distrae de los propios problemas y ayuda a sacar la angustia y a convertirla en algo tangible a lo cual se le pone nombre, esto ayuda a identificar los sentimientos y a aumentar la capacidad de expresión, lo cual es beneficioso para personas nerviosas o con problemas mentales (como la esquizofrenia), así como cualquiera que esté pasando por un pequeño desequilibrio emocional como una ruptura sentimental y se ayuda de la expresión pictórica para lograr su catarsis. En el adulto aprender a pintar le ayuda a vencer el miedo a enfrentarse a sí mismo, a ser perseverante y le motiva a realizar algo que sea sólo suyo, un proyecto personal, único, que le da gran satisfacción.

6. Concentración y actividad cerebral

Con el dibujo y la pintura se estimulan ambos hemisferios del cerebro, tanto el izquierdo como el derecho. El izquierdo involucra el lado lógico racional mientras que el derecho explota nuestra creatividad y emociones. En una edad de crecimiento y desarrollo esta actividad resultará muy valiosa para el futuro y en la edad adulta también, para combatir enfermedades como el Alzheimer, por ejemplo. La pintura es una actividad que fomenta la imaginación y en pacientes con Alzheimer mientras la memoria se desvanece, la imaginación tiene la capacidad de robustecerse.  Esto es posible porque la imaginación proviene de la memoria, solo se puede imaginar con la información que se conoce, la memoria es base de la imaginación, por lo que fortalecer la imaginación fortalece a su vez la memoria.

En el periodo inicial de aprendizaje de la pintura, ya sea utilizando fotografías o pintando lo que observamos, el cerebro se acostrumbra a grabar imágenes que luego se tratan de reproducir.  Este proceso ejercita la memoria y aumenta la concentración y es beneficioso para cualquier persona como para pacientes con perdida de memoria.

7. Inteligencia emocional y Espiritualidad
Las emociones forman parte de nuestro mundo creativo que todos llevamos dentro, hacer fluir esas emociones a través de la pintura ayuda a crear armonía entre el corazón y la mente, lo cual nos lleva a experimentar felicidad, amor, empatía y paz. La visualización y la relajación que se obtienen a través de la pintura son herramientas que, aplicadas con continuidad, pueden lograr el bienestar emocional, orgánico, energético y espiritual del ser, aún dentro del mundo caótico y estresante en que vivimos. 

La práctica del dibujo y la pintura son procedimientos que demandan cierta cantidad de paciencia y cautela, nos enseña a esperar, a escuchar y a apreciar el silencio, en resumen, a tener paz, prudencia y respeto por nosotros mismos y los demás. 


8.  Cultura y apreciación del arte
Practicar, estudiar y hablar de arte crea un mejor entendimiento acerca de éste, el individuo se ve reflejado y motivado por el trabajo de otros, lo cual le permite ser también receptor de este tipo de comunicación que data desde los inicios de la humanidad.

9. Auto conocimiento
El conocimiento que una persona puede recibir cuando aprende a pintar le da la capacidad de entender su propio Ser, tanto por medio de las prácticas antes mencionadas como ejercitar la paciencia, la visualización, el enfoque, la autoestima, la pasión… como por medio del análisis de los procesos.   El orden en que el proceso pictórico, por ejemplo, debe ser realizado para obtener los resultados deseados según la técnica, nos permite entender nuestro tipo de personalidad, ya que unas técnicas demandan más paciencia que otras, unas son más fluidas o más precisas, más sensibles que otras o más libres; ponen en evidencia nuestra capacidad de ajustarnos a los cambios de situación, especialmente si podemos saltar de una técnica a otra o estamos abiertos o no a la experimentación.  Otro ejemplo, es la libertad que el proceso creativo requiere para soltar, vibrar y exaltar, esto nos enseña mucho más de nosotros mismos que muchas sesiones de terapia juntas, si somos claro está, capaces de realizar este auto análisis.  En qué condiciones estamos dispuestos a experimentarnos a nosotros mismos a travez de la pintura?, qué tan exigentes somos con nosotros mismos?, son algunas preguntas que aprender una técnica de pintura puede responder.

Además, si se estudia el retrato o la figura humana y el estudiante se permite conectar con el modelo por medio de la empatía (no solo las proporciones anatómicas), podrá verse en el otro y autodescubrirse fácilmente.  Vale mencionar que de esta práctica devienen excelentes resultados artísticos con menor esfuerzo.

10. Diversión
Todos los beneficios que tiene una sana diversión los tiene aprender a pintar: reír, socializar, aprender algo nuevo, motivarse a terminar las cosas, apreciar la naturaleza, apasionarse por algo sano.

¡Así que, por salud, por mero entretenimiento o meta personal, a pintar!