Nueva palabra que aprender en mallas: garuda. Imán de ‘celebrities’ sobre esterilla, como Madonna y Gwyneth Paltrow.

Suena la música y empiezas a mover los brazos con deje de bailarín de ‘Fama‘. Pero no, esta no es una clase de danza. Ahora «el ombligo casi toca el núcleo terrestre», te indica la profesora con la misma convicción que el sargento de ‘Oficial y caballero‘. Pues tampoco es una de esas versiones ‘fitness’ de la mili que hay ahora. Ni es pilates, ni zumba, ni siquiera yoga, aunque hay momentos en los que respiras tan hondo como un jubilado al hablar de pensiones. 

«Sales de clase tres centímetros más alta», dice Julia a lo Elastigirl. El resto de alumnos asiente sobre las esterillas. Hoy son una decena. De 17 a 53 años. «Es como estirarte moviéndote», intentan definir. «Es una liberación», resumirá María en una hora entre sudores.

«Garuda», se lee en la camiseta de la profesora. Es la nueva palabra que hay que aprender en mallas. Uno se suelta más que Rajoy bailando ‘Mi gran noche’. «Es la técnica del siglo XXI –promete Inés, la profesora–. Porque engloba muchas cosas: los principios del pilates, la respiración y algunas asanas del yoga, y la fluidez de la danza contemporánea». ¿Qué tiene todo en común? «El cuerpo», sonríe. «Saber utilizarlo y ver hasta dónde puedes llegar». 

Inés Gondra puede mezclar lo que quiera: es de Bilbao. «Nazco donde quiero y mezclo lo que quiero», se ríe. Su currículo incluye danza, teatro, canto, claqué, circo, masajes deportivos y terapeutas. Diez minutos con ella y estiras músculos que no sabías que tenías. Hace 20 años, se fue a Londres a estudiar teatro musical. Allí conoció a James D’Silva, el creador de garuda. Su estudio ya era entonces un imán de ‘celebrities’. «Veía entrar y salir a Madonna, a Gwyneth Paltrow…», recuerda Inés. «Ahora tiene un superimperio».

DESPERTAR LOS SENTIDOS

La bilbaína aprendió garuda aun antes de que tuviera nombre. Y terminó trabajando en el estudio de James. Hace cuatro meses que Inés abrió centro en Barcelona. El primero de garuda. «Que yo sepa –asiente–. La gente no lo conoce». De momento, da siete clases semanales.

LO+

Estiras músculos que no sabías que existían.

LO-

Tendrás agujetas de pilates, danza y yoga. 

«Si me tiro por la ventana, no me sigáis», Inés rompe el hielo antes de empezar. Y comienzas a hacer espirales con los brazos tipo danza contemporánea. Ahora intentas mantener el equilibro sobre un pie en plan yoga. Toca la cobra. Uf, son flexiones encubiertas. El cuerpo se mueve como un engranaje. Movimientos fluidos, armónicos. Ahora «te agarras la pierna como si bajaras por una rama», indica Inés. «Lo típico», suelta una alumna. «Abro, vuelvo, me voy. Qué calor». 1, 2… Cuando crees que va a acabar, dice «10 más». «¡Concentración! –pide la profesora–. Es uno de los principios de esta técnica». Terminas con sudores ‘fitness’, relax de yoga y pánico a las agujetas. 

¿Beneficios? «Te ayuda a concentrarte,  a estar más en contacto contigo mismo –dice Inés–, ahora que estamos todos con el móvil. A despertar los sentidos otra vez». ¿Algún truco garuda para el día a día? «Cerrar los ojos y respirar un poco –responde–. Y pensar en lo que estás haciendo. ¡Coño, vuelve al centro!». 

Entrevista a Inés Gondra (de las primeras profesionales en esta disciplina en España) para elperiodico.com No conocíamos Garuda, así que ¡Gracias!

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